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META 1
Reducir a la mitad el porcentaje de las personas cuyos ingresos son inferiores a 1 dólar por día.
Lo cual significa:
Con un alto crecimiento de la economía del país (3% anual), apenas bajaría el porcentaje de extrema pobreza al 8,1% en el año 2015, por tanto, no se cumpliría con la meta. Esta situación hace indispensable que, a más del crecimiento de la economía, se impulsen políticas que contribuyan a disminuir la concentración del ingreso y a redistribuir la riqueza.
Por otro lado, debe haber un fortalecimiento de las políticas sociales a fin de garantizar a la población de escasos recursos: educación, salud, mayores y mejores oportunidades de empleo e infraestructura social y productiva.
META 2
Reducir a la mitad el porcentaje de niños y niñas menores de cinco años con desnutrición crónica y global.
Lo cual significa:
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Disminuir la desnutrición crónica del 22,8% al 11,4% en el período 1999-2015
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Disminuir el número de niñas y niños con desnutrición crónica de 290.000 a 187.000 en el período 1999-2015
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Disminuir la desnutrición global del 17,2% al 8,6% en el período 1999-2015
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Disminuir el número de niñas y niños con desnutrición global de 227.000 a 141.000 en el período 20001-2015.
Con una tasa de crecimiento anual del 3% del PIB por habitante, en el año 2015 la desnutrición crónica bajaría apenas al 20% y la desnutrición global al 16%, por tanto, la meta no se cumpliría.
Resulta, entonces, indispensable ampliar la cobertura de los programas de nutrición infantil y focalizar las acciones hacia los grupos de mayor pobreza, en especial hacia las niñas y niños indígenas que habitan en áreas rurales del país.
Para eliminar la extrema pobreza es necesario que la economía crezca, que disminuya la concentración de la riqueza en pocas manos y que haya redistribución de la riqueza.
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